28 de marzo, 2026
Solo en Jesús hay salvación | Pastor Erick Miranda |
Reunión Dominical
En esta prédica, el Pastor Erick Miranda nos recuerda que solo en Jesús hay salvación, basándose en Hechos 4:1-12. A través de la historia de la oposición enfrentada por Pedro y Juan, se nos invita a reflexionar sobre la valentía y la fidelidad que debemos tener como iglesia en medio de la persecución y el desafío de proclamar el evangelio.
La Oposición a la Iglesia
El pasaje de Hechos 4 marca el inicio de la oposición a la iglesia, que continúa hasta nuestros días. La persecución es una realidad para aquellos que se mantienen fieles a las Escrituras y denuncian el pecado. El Pastor enfatiza que la única iglesia que no ha sido perseguida es aquella que se ha conformado a los estándares del mundo.
La Promesa de Persecución
Jesús advirtió a sus discípulos sobre la persecución que enfrentarían. En Juan 15:18-20, Él señala que si el mundo los odia, es porque primero lo odió a Él. El apóstol Pablo también afirma en 2 Timoteo 3:12 que todos los que desean vivir piadosamente en Cristo serán perseguidos. Esto nos recuerda que la persecución es parte de la vida del creyente.
El Valor de Pedro y Juan
En el contexto del interrogatorio, Pedro, lleno del Espíritu Santo, responde con valentía a las autoridades. Su declaración de que la sanación del paralítico se realizó en el nombre de Jesucristo, a quien ellos crucificaron, es un testimonio poderoso. Pedro no se deja intimidar, sino que proclama la verdad con firmeza, recordando que solo en Jesús hay salvación.
La Exclusividad de la Salvación en Jesús
El versículo 12 es claro: "En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en el cual podamos ser salvos." Esta afirmación subraya la exclusividad de Cristo como el único camino hacia la salvación. No hay otros mediadores, ni tradiciones que puedan ofrecer lo que solo Jesús puede dar.
Aplicación
Como iglesia, debemos estar preparados para enfrentar la oposición y la persecución. La valentía de Pedro y Juan nos desafía a vivir con fidelidad y a proclamar el evangelio sin temor. Debemos alimentarnos de la Palabra de Dios para que el Espíritu Santo pueda traer a nuestra memoria las Escrituras en momentos de necesidad. Recordemos que nuestra salvación y la de otros dependen de nuestra disposición a compartir el mensaje de Cristo, quien es el único camino, la verdad y la vida.
